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Más allá del espectáculo: la precariedad laboral de los deportistas de las Artes Marciales Mixtas (MMA). Por Juliana A. de O. Camilo

Más allá del espectáculo: la precariedad laboral de los deportistas de las Artes Marciales Mixtas (MMA)

Juliana A. de O. Camilo

¿Has oído hablar de un deporte que combina varias modalidades deportivas de combate (Judo, Boxeo, Karate, MuaiThay, Jiu-Jitsu, Wrestling, entre otras) y que se llama de Mixed Martial Arts (MMA)?

Figura 1. El MixedMartialArts

Fuente: http://finalroundannarbor.com/classes/mixed-martial-arts/

El MMA surgió en los años 90, pero sus orígenes vienen desde antes de Cristo, con el Pancracio en Grecia, 648 a. C. El estilo, usado en los entrenamientos militares de Esparta, envolvía puñetazos, patadas y estrangulamientos en el suelo y duraba hasta que uno de los oponentes quedaba inconsciente. Pero el vale-todo moderno sólo empezó mucho tiempo después, en Río de Janeiro – Brasil. En los años 20, el maestro de jiu-jitsu Carlos Gracie invitaba a luchadores de varias modalidades para desafíos de luchas sin reglas y, en los años 70, los japoneses transformaron esta fórmula en espectáculo, con los torneos llamados “Pride”. Ya en 1993, Rorion Grace, sobrino de Carlos, organizó el primer torneo en los EEUU, llamado de Ultimate Fighting Championship (UFC), haciendo del MMA un fenómeno mundial. Su deseo era averiguar qué arte marcial era la más combativa y eficiente.

El UFC, el principal evento deportivo, tiene un volumen de negocios que impresiona. Los números UFC de Río de Janeiro, en su edición número 134 que fue llevado a cabo en 27 de agosto de 2011, tuvo 30 millones de TV encendidas en Brasil, con 135 países conectados, 597 millones de hogares en todo el mundo y un impacto económico de 50 millones de dólares para la ciudad de Río. Ya el UFC en su edición 198, realizado en mayo de 2016 en Curitiba – Brasil, fue igualmente impactante en la lógica mercantilista con aproximadamente 12 millones de € de recaudación . El UFC está incluido en el selecto grupo de la Revista Forbes, que evalúa las marcas deportivas más valiosas en el mundo. De acuerdo con este ranking, en 2014, la empresa valía US $ 1.65 mil millones de dólares y, su marca, US $ 440 millones. Sin embargo, ya en julio de 2016, el UFC fue vendido por US $4.000 millones de dólares a William Morris Endeavor. En el año de 2016 se realizaron 386 eventos en 23 provincias brasileñas.

¿Y cómo está este deporte en la Unión Europea? En el año de 2016 se llevaron a cabo 541 eventos considerados profesionales, siendo solamente 21 en España. En breve estos dados serán presentados detalladamente en un artículo científico.

Figura 2. El Mixed Martial Arts en 26 de junio de 2017. Deportistas Kevin Lee y Michael Chiesa.

Fuente: https://tatame.com.br/2017/06/26/com-polemica-kevin-lee-finaliza-michael-chiesa-na-luta-principal-do-ufc-oklahoma-saiba-mais/

Los luchadores se presentan de forma fuerte y viril en diferentes canales de comunicación: revistas, programas televisivos, web, blogs y, evidentemente, en las luchas. Parecen no sentir dolor, miedo o angustia, presentándose, casi siempre, con fosas duras y haciendo amenazas a sus adversarios. Sin embargo, su presentación teatral en los medios de comunicación esconde la precarización laboral en la que se encuentran estos trabajadores. Sus condiciones de trabajo son precarias en varios sentidos: los entrenamientos intensos que llegan al límite de lo soportable (vómitos, desmayos), alimentación inadecuada (y a veces escasa), falta de oportunidades para luchar (pues no hay eventos deportivos para todos), falta de pago después de las luchas (en eventos brasileños a veces cobran menos de 50 ), falta de asistencia de servicios de salud especializados para la atención deportiva, la convivencia con las innumerables y dolorosas lesiones, las innumerables sustancias ilegales que se consumen para aumentar el rendimiento, entre tantos otras cosas. Hay así “atletas-trabajadores”que generan rentabilidad pero que no siempre son bien remunerados por parte de las empresas que les contratan.

En la concepción aquí puesta, los luchadores de MMA, así como atletas de otras modalidades, son en su mayoría trabajadores que desarrollan su actividad profesional como su principal sustento de vida. Son personas que venden su trabajo y que acaban por convertirse en un producto de las empresas que les contrata y, por lo tanto, desechable si no es comercialmente vendible. Por esta razón muchos deportistas buscan asemejarse al estereotipo de luchador requerido por la empresa, en relación a la musculatura del cuerpo, la espectacularización de la lesión, la agresividad verbal o los curiosos y llamativos apodos (Marreta, Paulada, Cachorro Loco, Carnicero, entre otros).

Figura 3. Lesión en la oreja

Fuente: http://xpoferenz.blogspot.com.es/2012/02/orelha-de-couve-flor-dos-mmas.html

Es importante resaltar que en todos los deportes de alto rendimiento, hay también una intensa competitividad y la búsqueda de un mayor desempeño. Los deportistas que logran alcanzar un récord, o se convierten en campeones en su deporte, a menudo se ven como un modelo a seguir, teniendo la posibilidad de obtener patrocinio y / o, en el caso del MMA, de ser contratado para un evento más reconocido y con un sueldo mejor.

En este sentido, la situación descrita parece encajar en los tradicionales discursos organizacionales sobre eficiencia, en los que están implicados valores propios de la sociedad actual con el trabajo alienante, en el cual el trabajador es usado y manipulado para alcanzar el rendimiento máximo, en un corto espacio de tiempo.

Como un trabajador asalariado, un luchador de MMA, tiene su subjetividad gestionada y controlada por la organización en la que actúa. Las prácticas de control y de regulación se introducen a fin de maximizar el rendimiento, desde las prácticas que involucran la Educación Física, hasta la Psicología del Deporte. Así, queda poco espacio para el error, para la derrota, para el rechazo de una lucha cuando se lesiona.

En este contexto, y a fin de dar visibilidad e intentar minimizar la precariedad laboral deportiva, es necesario y urgente estudiar a los deportistas como trabajadores desde otro lugar: desde las Ciencias Sociales y especialmente desde la Psicología Social del Deporte. ¡Vamos a la lucha!

Juliana Camilo es Psicóloga, con Máster (2007) y Doctorado en Psicología Social (2016) por la Pontificia Universidade Católica de São Paulo (PUCSP) (www.pucsp.br). Es docente de la PUCSP, en el Departamento de Psicología Social. Investiga y atiende profesionalmente a deportistas de alto rendimiento en las modalidades de MMA, Karate, Esgrima, Natación y Motocross. Estudia la precarización de trabajo de los deportistas. Autora del libro “Afinal, quem são os lutadores de MMA?” Disponible en: http://www.ompeditora.com.br/_p/prd1/4573515381/product/afinal%2C-quem-s%C3%A3o-os-lutadores-de-mma%3F


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